La Vasija en el convento de San Francisco de Asís






































Por Marjorie Peregrín

Organizado porel Museo Nacional de la Cerámica Contemporánea Cubana quedó inaugurado el jueves 25 de junio, a las 11 de la mañana, en el tercer piso del Convento de San Francisco de Asís, el evento La Vasija, que con carácter bienal se desarrolla en el Centro Histórico de La Habana, desde la década del 90 del siglo pasado.

El jurado, integrado por Alejandro G. Alonso, director del Museo de la Cerámica Contemporánea Cubana; Teresita Gómez, directora del programa Signos, de la Televisión Cubana; Pedro de la Hoz, crítico y periodista; Jorge Jacas Vivanco , ceramista, y Severino Rodríguez, arquitecto de la Dirección de Patrimonio Cultural, decidió otorgar el primer premio compartido a las obras Sin título, de Manuel Moya, y Botella infinita y Deconstruyendo, dos piezas de la serie Homenajes y tributos, de Ángel Rogelio Oliva, por considerar que “de manera completamente diversa, despliegan exquisitez superlativa, respeto al tema central del evento y admirable síntesis formal”.

Todo por…, conjunto de vasijas de Grisel Rivera y Sin título, de Fernando Velázquez Torres fueron merecedoras del segundo premio compartido. En tanto, Destino incierto, de Lázaro Hernández Lafuente, e Inside, de Javier Martínez obtuvieron un tercero ex aequo.

“Por el amplio catálogo de esquemas decorativos empleados y su obvio potencial creativo” la Vasija otorgó el premio Opera prima al conjunto de platos Aleph, de Celia Mariana García. Mientras, Pase a tierra, de Alberto Rivero, fue galardonada con el premio Especial; por considerarse “una obra de gran escala, sólido simbolismo, auténtica fantasía y orgánico desempeño técnico en la incorporación de factores no cerámicos al volumen básico”.

A los paneles Temagia Tou Orgasmou, de Ioán Carratalá y Elementos, de Adolfo César Paradís, propuestas bidimensionales, fueron reconocidas con menciones en este evento, al que se presentaron un total de 75 obras de 68 autores, las cuales, en su mayoría, fueron seleccionadas para la exposición que, durante un mes, se podrá visitar en el tercer piso del convento de San Francisco de Asís junto a proyecciones, visitas dirigidas y conferencias asociadas al programa de la cita.

La Vasija privilegia en esta nueva edición el quehacer de Jorge Jacas (Santiago de Cuba, 1957), merecedor en 2007 de uno de los premios del certamen. La muestra recoge su trabajo más reciente con contenedores, que según el destacado crítico Alejandro Alonso parten de una primitiva función utilitaria, pero constituyen “auténticas esculturas plenas de referencias orgánicas, sexuales, dirigidas al placer artístico de quien las contempla. Tanto en sus vasijas como en los paneles, se aprecian amplias referencias al mundo natural que rodea al autor, pasado a través del tamiz de un meditado proceso de abstracción”.

El también director del Museo de la Cerámica Contemporánea Cubana elogió la creación de Jacas tanto en vasijas como en paneles cerámicos, el dominio de la técnica y sus ingeniosas propuestas, las cuales ofrecen siempre “páginas diversas de su propio diario de trabajo, versos de un mismo poema, momentos estrechamente vinculados entre sí, de la aventura que es la creación artística a través de los cuales se va armando el estilo de un individuo y la obra de la vida”.

La Vasija forma parte de la Bienal Amelia Peláez que, un año se dedica a los contenedores y otro a esculturas e instalaciones, según sus organizadores este certamen se caracteriza por la ausencia de prejuicios, y entre los premios y menciones se encuentran relevantes personalidades del desarrollo de la cerámica artística cubana. Espacio de intercambio y actualización de lo que acontece en el universo de la creación cerámica en Cuba es organizado por el Museo consagrado a esta manifestación artística, sito en Mercaderes esquina a Amargura, en la zona más antigua de La Habana.

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